En un movimiento que ha escalado las tensiones a niveles no vistos en décadas, Estados Unidos inició hoy a las 10:00 ET un bloqueo total de los puertos iraníes. La Casa Blanca y el Pentágono coordinaron la operación para interceptar todo buque mercante vinculado a la República Islámica, cortando la principal arteria económica del país en un despliegue de fuerza sin precedentes.
La respuesta de Irán no se hizo esperar a través de los canales oficiales del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). «Cualquier buque militar que se acerque al Estrecho de Ormuz será considerado una violación del alto el fuego y será castigado severamente», declaró un portavoz de la organización, elevando la amenaza de una confrontación directa.
Analistas de inteligencia en Washington informan que el CGRI ha movilizado unidades de misiles móviles y drones suicidas a lo largo de la costa sur de Irán. Esta multiplicidad de fuentes sugiere que el régimen iraní está preparado para ejecutar una respuesta escalonada si las fuerzas navales estadounidenses mantienen el cerco a sus terminales portuarias.
Por otro lado, funcionarios de la ONU han calificado la situación como «extremadamente peligrosa», haciendo un llamado a ambas partes para evitar un error de cálculo que desemboque en un conflicto abierto. El secretario general ha solicitado una reunión de emergencia para discutir la ruptura de la tregua que se mantenía en aguas del Golfo.
Dentro de la administración Biden, hay voces que defienden la medida como necesaria para frenar el financiamiento de grupos aliados a Teherán en la región. Sin embargo, críticos dentro del Departamento de Estado advierten que el bloqueo podría unificar a las facciones políticas internas de Irán en torno a una respuesta militar agresiva.
Expertos en seguridad marítima de instituciones como el Royal United Services Institute (RUSI) señalan que el Estrecho de Ormuz es «imposible de defender totalmente» contra ataques de enjambre de lanchas rápidas. Esta vulnerabilidad técnica pone a los buques de la Quinta Flota de EE. UU. en una posición de alto riesgo ante las amenazas de represalias del CGRI.
El bloqueo también ha generado reacciones encontradas entre los aliados de la OTAN. Mientras algunos gobiernos apoyan la presión máxima sobre Irán, otros temen que la interrupción del tráfico marítimo provoque una crisis de suministros que afecte la recuperación económica global, dejando el escenario abierto a una resolución que parece alejarse de las mesas de negociación.