Por Juan Pablo Ojeda
El Club Atlante oficializó este martes la contratación de Miguel Herrera como su nuevo director técnico para el torneo Apertura. Herrera, de 58 años, asume la responsabilidad de comandar el retorno de los «Potros de Hierro» a la Primera División, ocupando el lugar que anteriormente correspondía a la franquicia de Mazatlán.
El historial de Herrera con la institución azulgrana es extenso y medible en logros concretos. Como jugador, formó parte del plantel que obtuvo el campeonato de liga en la temporada 1992-1993, y en el año 2002 inició su trayectoria como entrenador profesional en esta misma institución, registrando un ciclo de formación clave para su carrera posterior.
Desde el punto de vista estadístico, Herrera llega con una efectividad probada en el fútbol mexicano, habiendo obtenido dos títulos de liga con el Club América. Sin embargo, su rendimiento reciente con la Selección de Costa Rica mostró altibajos, donde no logró la clasificación al Mundial pese a la ausencia de los gigantes de Concacaf en la eliminatoria.
La directiva ha establecido un plan de trabajo que requiere la reestructuración inmediata del plantel. El Atlante, que cuenta con tres títulos de liga en su historia (1947, 1993 y 2007), busca estabilizar su porcentaje en la tabla de cocientes desde las primeras jornadas para asegurar su permanencia y competitividad a largo plazo.
El cuerpo técnico de Herrera deberá evaluar la base de jugadores que logró el ascenso administrativo y deportivo. La meta institucional es alcanzar los 25 puntos en el primer torneo corto para aspirar a puestos de fase final, una cifra que Herrera ha superado consistentemente en sus etapas anteriores con clubes de alta nómina.
Logísticamente, el entrenador deberá abandonar sus compromisos actuales como analista televisivo para integrarse de tiempo completo a la pretemporada. El cronograma estipula que la presentación oficial y el inicio de los trabajos de campo se realicen en las próximas 48 horas en las instalaciones del club.
El regreso del Atlante representa la reactivación de un mercado de consumo deportivo que involucra a decenas de miles de aficionados. La gestión de Herrera será evaluada por su capacidad de maximizar los recursos de una plantilla que debe competir contra presupuestos significativamente más altos en la categoría de oro.